sábado, 19 de febrero de 2011
"Cisne negro": Review
El pasado Miércoles tuve la oportunidad de asistir al preestreno de "Cisne negro" en Kinépolis (Paterna). No conocía mucho sobre esta película y prácticamente desconocía de que trataba; únicamente sabía de ella que estaba nominada a 5 oscars y que Natalie Portman probablemente recibiría un oscar por su interpretación en la misma.
La apertura del film es ya de por si extraordinaria, ese sueño de Natalie nos hace frotarnos las manos con las posibilidades de los restantes minutos de la cinta y nos introducen en el macabro universo ideado por el creador de otros films con una estética similar (como Réquiem por un sueño), Darren Aronofsky. La trama no es original y no propone algo que no se nos haya contado con anterioridad, siguiendo la estructura clásica de una historia de sacrificio y superación. Es en el tratamiento de los hechos donde reside el éxito de la película. No sabemos cuando estamos viendo lo que ocurre realmente y cuando estamos viendo imágenes creadas a partir del propio subconsciente de Nina (Natalie Portman). La banda sonora y el montaje se ponen al servicio de los designios del director, creando un ambiente de tensión que llega a emocionar (permitiéndose incluso algunos guiños humorísticos muy sutiles a lo largo de la cinta).
No obstante, no todo son luces. Las sombras de la película residen en una trama fácilmente predecible. Darren no consigue engañarnos mediante ese dinámico montaje y ese factor un tanto "oscuro" de la trama, y si prestamos atención a lo que se nos está contando podremos averiguar el final en la primera escena.
A pesar de no ser una de las apuestas aseguradas para el oscar a la mejor película (ese honor queda reservado para "Valor de ley", "La red social" y "El discurso del rey") para nosotros, tras haber visto las tres, esta es sin duda la que merecería recibir el galardón norteamericano. La apuesta es arriesgada y no deja indiferente a nadie. Es, sin duda, la gran "tapada" del año.
jueves, 17 de febrero de 2011
Joanne Kathleen Rowling y Harry Potter: el desarrollo de un producto cultural
Joanne Kathleen Rowling se crió en los suburbios, al igual que su héroe, Harry Potter. Primero se crío en Yate, y después se trasladó a una casa a poco kilómetros de ésta. La casa tenía incluso una alacena bajo la escalera (similitud que se verá reflejada en Harry Potter y la piedra filosofal). Su cumpleaños es el mismo día que el de Harry Potter, el 31 de Julio. La historia que todos conocemos no fue un camino de rosas. Su familia sufrió dificultades económicas cuando ella era niña y por si fuera poco sus padres querían que hubiese nacido niño, ya tenían hasta nombre para ella, Simon John.
Cuando Jo tenía 9 años la familia se mudó a un pueblo cercano a Chepstow, que colindaba con el bosque de Dean. Allí encontró un lugar donde volcar su gran capacidad imaginativa y donde empezó a imaginar criaturas mágicas (de ahí la importancia de los bosques en toda la saga; véase el bosque prohibido). A la mayoría de la gente no le suelen atraer los bosques, son lugares lúgubres, pero ella se sintió cómoda en ese bosque desde un principio porque, tanto para ella, como para su hermana Didi, era un lugar de refugio en el cual podían olvidarse de sus problemas. Otro aspecto que inspiró su obra fue un cementerio que había cerca de su casa, de ahí su estilo de escritura basado en la muerte (a pesar de que mucha gente tilde a la saga de infantil).
Joanne y Didi ganaban algo de dinero extra ayudando en la limpieza de la iglesia St. Luke a la edad de 12 y 10 años (cobraban una libra por cada día, una miseria). Rowling asistía regularmente a esta Iglesia y es algo que se vería también reflejado en un futuro en su escritura, sobretodo en el hecho de la vida más allá de la muerte que se enuncia en la Biblia. Todos sus principios religiosos le fueron puestos a prueba cuando a su madre se le diagnosticó esclerosis múltiple en el año 1980 (decidió ir al médico tras 3 o 4 años de dolores continuos). Joanne tenía solamente 15 años. Estuvo un año en pruebas, pero en aquella época, por desgracia, no había tratamiento. Esta situación se tradujo en un duro golpe sentimental para las dos hermanas ya que no se llevaban bien con su padre (Jo reflejará esto en Harry Potter idealizando las figuras paternas, ya que ella no tuvo un buen ejemplo a seguir).
La pérdida, tanto de su figura materna (a causa de su enfermedad) como de su figura paterna (debido al miedo que éste le inspiraba) serían dos de los pilares sobre los que más adelante se asentaría su estilo narrativo (especialmente en la saga del “pequeño” mago). La ya mencionada muerte de su madre, cuando ésta tenía veinte años de edad no haría más que seguir influyendo en su escritura. Los siete libros que posteriormente se publicarán se basan sobretodo en las pérdidas y en la ausencia de una infancia, algo que, tanto Rowling como Harry (“Espejo de Oesed”; Harry Potter y la piedra filosofal) intentan recuperar.
Joanne comenzó a plasmar sobre un papel estas ideas seis meses antes de la muerte de su madre, y como consecuencia de ello en la trama fueron adquiriendo más importancia las muertes. La aventura de Harry se convertirá en un viaje en el cual deberá vengar la muerte de sus padres a manos de Voldemort (a través de este personaje se plasman las creencias religiosas de Jo. Se representa la propia muerte, aquella que viene y roba vidas). Tras la muerte de su madre, su propio padre se negó a que Joanne viese el cuerpo de su madre, algo de lo que ella se arrepentiría durante toda su vida y que también se vería representado más adelante en sus libros, ya que si ella hubiese visto “la verdad” (el cuerpo de su madre), la pérdida habría sido más fácil de sobrellevar, al igual que fue más fácil de sobrellevarla por el propio Harry cuando supo quien era realmente el asesino de sus padres. Jo no disfrutó de esta verdad y se vio obligada a abandonar su lugar de origen para alejarse de todo aquel entorno.
Viajó a Portugal para enseñar su lengua materna y conoció a su primer marido (Jorge Arantes) con el cual tuvo su primera hija, Jessica. Parecía que Jo había encontrado por fin su estabilidad, su familia feliz con la que había soñado desde que tenía 9 años. Nada más lejos de la realidad. Tras dos años, el matrimonio fracasó y sufrió una depresión clínica (enfermedad la cual se vería posteriormente reflejada por primera vez en Harry Potter y el prisionero de Azkaban a través de los “dementores”).
Volvió a Gran Bretaña con el bebé para iniciar una nueva vida, pero no la vida que habría deseado para una hija. Los problemas económicos continuaban vigentes y las ayudas sociales era lo único que las separaba de la indigencia. En un pequeño piso se puso a escribir Harry Potter y la piedra filosofal pensando que lo peor que le podía pasar era que lo rechazase un editor británico.
No fue uno, sino que fueron doce los editores británicos que rechazaron el manuscrito que Joanne Kathleen Rowling acabó finalmente en 1995. Destino o casualidad, el manuscrito fue aceptado por el treceavo editor, Barry Cunningham.
Inevitablemente, la trágica situación en la cual creció J.K Rowling influyó determinantemente en su escritura. Plasmó en ella todas las desgracias que manchaban su vida y de esta manera consiguió librarse de la oscuridad y volver a ser feliz de nuevo. Nadie es feliz si no puede darle a su hija todo lo que se merece, ser incapaz de remontar el vuelo. No tenía nada que perder (y por lo que veremos más adelante) sí mucho que ganar.
En el año 1996 el manuscrito de Harry Potter y la piedra filosofal fue enviado y posteriormente rechazado (como ya dijimos anteriormente) por las grandes editoriales del Reino Unido del momento (véase Penguin y Harper Collins, las cuales alegaron que era excesivamente largo (320 páginas)). Finalmente, en el año 1997, el manuscrito fue aceptado por Barry Cunningham; editor de la prestigiosa firma británica Bloomsbury. A partir de ese momento se marcaron una serie de objetivos y políticas para hacer de ese producto, (la saga Harry Potter) un producto apetecible para el ya saciado público británico.
Joanne Kathleen Rowling no estableció un target para los lectores potenciales de sus obras; tampoco era su trabajo. Los editores se encargaron de esa tarea y apuntaron a una edad media entre los nueve y los once años a la cual estaría dirigida esta novela. No solo esta novela, sino la saga de siete libros. Se encuadró orientada a que el crecimiento del héroe ficticio (Harry Potter) fuese parejo con el de sus lectores; que estos se sintiesen identificados con aquello que estaban leyendo. La editorial otorgó a la saga el carácter de cuento infantil, pero en su cabeza jamás llegaron a imaginar que ésta se convertiría posteriormente en imprescindible en las librerías británicas (y no británicas) tanto como cualquier cuento infantil de Dickens.
Bloomsbury temió que la novela no tuviese una buena acogida entre los chicos de la edad anteriormente establecida debido al género femenino de la escritora. Cómo acción preventiva ante esta situación, los editores prefirieron darle un toque más neutral al género de Jo (no sin previa aceptación por parte de ésta) plasmando en la portada del libro el nombre por el que la conocen ahora todos sus lectores: J.K Rowling.
A raíz de la popularidad que estaba adquiriendo el libro y de que Jo ganase el British Book Award Children’s Book of the Year (Premio al mejor libro británico para niños del año) por Harry Potter y la piedra filosofal, Scholastic Press (importante editorial norteamericana) compró los derechos de la novela para Estados Unidos por una cifra extremadamente alta para tratarse de un libro para niños, y es que la realidad del extraordinario éxito superó ampliamente todas las expectativas de las editoriales británica y estadounidense que lo habían publicado.
La editorial norteamericana también adoptó una serie de estrategias para la mayor aceptación de la obra entre los lectores. Dudaban que algún niño asociase la palabra “filosofal” con algo mágico y decidieron sustituir el título original; Harry Potter and the Philosopher's Stone, por Harry Potter and the Sorcerer's Stone (Harry Potter y la piedra del hechicero), un título más asociado a la magia por parte del público infantil. Este hecho no será algo aislado y veremos como posteriormente son muchos, quizás demasiados, los cambios que se llevan a cabo en cuanto a títulos se refiere.
Jo pasa a vivir un sueño, la novela de su vida ha sido publicada, y no sólo eso, está teniendo un éxito inesperado. La campaña llevada a cabo por la editorial es muy satisfactoria; estimulan el deseo de leer en millones de niños de todo el mundo, llegando ser ese deseo incluso superior al de jugar a la consola o ver la televisión, algo inconcebible en esa época. Harry Potter cambia el panorama literario infantil de toda una generación y la palabra escrita se alza como un instrumento de comunicación que amenaza con llegar a ser más poderoso que la propia imagen. Joanne no es el producto, y ella nunca ha dado muestras de querer serlo, el gran producto es su obra, en la cual vuelca su pasión: la escritura. Jo es igual que Harry, no quiere la fama, y como veremos más adelante, toda la presión que se generará en torno a ella acabará por afectarle.
La primera publicación de esta saga tuvo un gran éxito debido, en gran parte, a las críticas positivas que recibió por parte de la prensa y que sirvieron para crear una gran base de lectores para la serie y a la estrategia de comercialización del editor de Rowling (sin olvidarnos del boca a boca entre lectores; especialmente niños). Las editoriales implicadas en la difusión de este producto aprovecharon este éxito inicial sacando a la venta con la mayor celeridad posible los siguientes dos libros; no querían que el público perdiese el interés, querían “enganchar” al lector. Con esta estrategia se consiguió que aquellos usuarios que ya habían leído el libro se convirtiesen en usuarios leales, y aquellos que todavía no lo habían leído comenzasen a preguntarse porque no lo habían hecho ya. Debido a este éxito inicial, los tres primeros libros se tradujeron a diversos idiomas, más bien dicho, se vieron en la obligación de traducirlos, ya que la demanda era tal que incluso en los países no angloparlantes estos tres libros copaban los primeros puestos de todos los ranking de ventas (incluso se llegaron a traducir los libros al latín). Se reafirmó el éxito inicial con la publicación del segundo y el tercer libro, dando lugar a un fenómeno literario, al que la prensa denominó “Pottermanía”.
Se estableció una política de actuación diferente ateniéndonos a los dos grupos anteriormente nombrados. Una vez establecido el primer target, se insta a este público infantil a continuar leyendo a través de una sencilla estrategia. Cada libro que se saque tendrá más páginas que el anterior. Este hecho constituye una motivación extra, ya que el lector tendrá que ir creciendo, no solo física, sino mentalmente, y ello conllevará un reto que se querrá superar con éxito; requerirá una mayor concentración y atención en aquellos niños que abordan la lectura de la serie. La saga no llegó únicamente a este target, sino que se extendió de una forma poco esperada entre un público de edad más avanzada (aunque no por parte de Jo, que siempre pensó en Harry Potter como novela para adultos). Para satisfacer a este nuevo target se realizaron portadas para adultos (solamente en algunos países. A España, por ejemplo, nunca llegaron). Los libros eran idénticos en el contenido pero con ilustraciones de cubierta diferentes según sean estos dirigidos a niños o adultos.
Rowling empezó a ser popular en su propio país, a raíz de la publicación de su primer libro, y durante los primeros meses se vio ampliamente superada por la situación (como comentamos en la fase anterior) y era incapaz de escribir; algo que había hecho durante toda su vida y que, como vimos anteriormente, lograba aislarla de todas aquellas partes de su vida que repudiaba. Ella no era el producto; la fama, el dinero y la presión de los medios no hacían sino que bloquear su trabajo. A pesar de todo ello, terminó por adaptarse a la situación y convivir con ello, intentando delegar la fama a su ya no tan joven héroe.
En 1999, Rowling vendió los derechos cinematográficos de los cuatro primeros libros a la compañía Warner Bros por 1.000.000 de libras. A partir de esta compra, Harry Potter dará el salto definitivo a la fama. Posteriormente la empresa Coca-Cola pagó a la Warner Bros 150 millones de dólares por el derecho a asociar el refresco con la magia del joven británico. Dos productos culturales se entrelazaron y ello (como veremos más adelante) no hará más que potenciar y mediatizar en otros soportes el producto cultural tratado.
La publicación de Harry Potter y el cáliz de fuego, en 2000, modificó totalmente el mundo editorial llegando a influir en las listas de libros vendidos de el periódico estadounidense New York Times; teniendo que hacerse una diferenciación entre libros infantiles y no infantiles (ya que los libros de Harry Potter copaban los puestos más altos de la anterior lista unificada). A raíz de la publicación de Harry Potter y el cáliz de fuego se produjo un aumento de las ventas online de los libros, que sumadas a los más de 116 millones de copias vendidas en todo el mundo, en 200 países y 47 idiomas hacen de estas publicaciones un fenómeno editorial rutilante. En respuesta a la ansiedad de los fanáticos, las librerías de todo el mundo comenzaron a organizar eventos que coincidían con el lanzamiento de los libros, empezando con la publicación del cuarto libro. Para su lanzamiento se utilizaron 9000 camiones de FedEx únicamente para entregar los libros. En Estados Unidos, la tirada inicial del libro fue de 3,8 millones de copias.
El cambio fundamental del producto Harry Potter llega a raíz de la compra por parte de la empresa Warner y la posterior compra de Coca-cola de sus derechos. Mientras Rowling se desmarca de la frivolidad del estrellato, la industria de los medios no quiere desperdiciar el auge de Harry Potter en la literatura. Igual que con cualquier personaje de la vida pública contemporánea (políticos, artistas, deportistas, héroes cívicos, criminales notorios) la industria del espectáculo no permitió que este personaje de ficción se desarrollase al margen de ella. Su éxito tenía que ser incorporado y de esa manera mediatizado al circuito industrial del entretenimiento. El producto Harry Potter, como negocio del espectáculo adquirirá dimensiones que multiplicarán su ya muy notable éxito mundial.
El afán por implicar el mundo mágico de Harry Potter con la muy humana (aunque a menudo cruel) economía de mercado ha tenido como consecuencia la fabricación de productos de toda índole en relación a las novelas y películas. El merchandising, impulsado por la compra por parte de la compañía Warner Brothers y la posterior adaptación de las novelas a la gran pantalla (como anteriormente mencionamos) va desde videojuegos (estas adaptaciones han ido evolucionando a la par que la industria de los videojuegos y se han ido introduciendo en todas las nuevas consolas que iban saliendo al mercado. Al igual que fue adaptándose también al avance de las nuevas tecnologías; siendo el HD DVD de Harry Potter y el Cáliz de Fuego, una de las primeras película estar disponible en formato de Alta Definición), figuras de Mattel que representan a los estudiantes de la escuela de magia hasta el castillo para armar de Lego o los audiolibros (a España solo llego el audiolibro de Harry Potter y la piedra filosofal en formato CD). Dichos productos irán siendo introducidos en el mercado coincidiendo con las fechas señaladas en negrita en el calendario de la Warner, y estarán (sin lugar a dudas) entre los juguetes más vendidos esta temporada de fin de año. Ya no importa la calidad o la utilidad del producto, la imagen se sobrepone a todos estos factores haciendo de productos tales como tazas, playeras, sábanas, plumas, juegos electrónicos y de plástico, refrescos y cuadernos aumenten sus ventas de una manera desorbitada. Merece especial mención el tema de los refrescos, ya que comentamos en la fase anterior la compra por parte de Coca-Cola de los derechos de Harry Potter por una suma estimada de 150 millones de dólares. Ello supone el encuentro entre dos de los grandes productos culturales de nuestra época, algo que solo puede traducirse en dos palabras: éxito asegurado.
Pero estas dos empresas no fueron las únicas que tomaron parte en el proceso de conversión del pequeño héroe en el icono mundial que hoy es. En Septiembre de 2005 Apple revela una nueva edición del iPod de Harry Potter, el cual tiene el escudo de Hogwarts grabado en la parte posterior. También se pusieron a la venta los audio-libros de Harry Potter en la tienda online iTunes, siendo la primera vez que estuvieron disponibles como descarga digital.
La defensa de los derechos de ese consorcio sobre la imagen de Potter llevó a sus directivos a exigir la cancelación de los sitios de Internet cuyos dominios web tenían alusiones al mago, ya que la compañía Warner Brothers no había comprado únicamente los derechos cinematográficos, sino que también adquirió los derechos para la creación de la página web oficial de dicho producto. Centenares de niños y jóvenes crearon sus propios sitios en la red de redes para compartir su afición por las aventuras del ya adolescente mago. Todos estos sitios web hubieran quedado suspendidos si sus creadores, la mayoría de ellos menores de edad, no hubieran exigido su derecho a utilizar Internet. El movimiento en defensa de esas páginas se organizó en torno al sitio http://www.potterwar.org.uk hasta que la Warner dio a los internautas simpatizantes de Potter garantías de que no tendrían que eliminar aquellas páginas. La presencia de la pottermanía en Internet era incalculable. Google, el buscador de mayor cobertura en la Internet (otro de los productos que han sido tratado por otro compañero) registra actualmente 270 millones de redes que mencionan el nombre de Harry Potter. La mayoría de éstas seguramente eran páginas de periódicos, revistas o foros de discusión que han ido registrado la fama de este personaje, pero más adelante veremos la cantidad de páginas web creadas exclusivamente para fanáticos de Harry Potter; tales como harry latino.
Sin embargo, los editores aprovecharon este auge de la pottermanía en la red y adoptaron una estrategia de suspense frente a la publicación de los últimos tres libros. Fueron colgando las portadas previamente a las publicaciones de los libros, y ello generó muchas teorías y especulaciones que circularon por todos los foros de Internet y por los propios medios de comunicación, que también se hicieron eco de la noticia (aquí en España, es de los pocos libros que recuerdo que hayan salido en un telediario anunciando su publicación). La gente quería saber que ocurriría en ese libro al ver la portada, y, por tanto, la compra del producto estaba asegurada. Pero ello no solo dio pie a teorías y especulaciones, sino que los más fanáticos pasaron a la “acción” y en junio de 2003 el sitio web de CBBC Newsround informaba que 7.000 copias de La Orden del Fénix fueron robadas antes del lanzamiento, abriendo la controversia acerca de un posible spoiler masivo del argumento. A raíz de este hecho se estrecharon las medidas de seguridad entorno a las publicaciones de los libros posteriores, especialmente con la publicación de Harry Potter y las reliquias de la muerte.
Otra de las estrategias que adoptaron los editores de Jo fue la renovación de la página personal de la autora, introduciendo elementos que motivaran a los lectores fieles y a los lectores potenciales a seguir leyendo la saga. En esta web se fueron introduciendo pistas y respuestas a preguntas de los fans. El nuevo website mostraba muchas características interactivas con nueva información acerca de los libros, los Magos del Mes, secretos ocultos, y mucho más.
Por su parte, Joanne consiguió lidiar con la fama que tanto detestaba y a pesar de ser condecorada con el título de Oficial del Imperio Británico y convertida en la persona que ocupaba el tercer lugar por volumen de ganancias en su país, según un listado de la prestigiosa revista Forbes, trató de mantener contra viento y marea su discreto estilo de vida. Todas las mañanas siguió llevando a su hija al colegio siempre que las giras promocionales de sus novelas se lo permitían (giras de las cuales hablaremos a continuación), y procuró escribir los restantes libros de Harry Potter en otros cafés de Edimburgo, lejos del acoso de los periodistas. Jo permitió que otros soportes tomaran parte del éxito de Harry Potter, como ya hemos comentado, ya que, para ella, el éxito no residió en la evolución del producto Harry Potter hasta su conversión en un icono mundial, sino que el éxito residió en el incremento del hábito lector de los jóvenes (ya no solo británicos, ni estadounidenses…sino de todo el mundo). El éxito residió en que las novelas de Harry Potter se convirtieron en un icono que impulsó una mejora escolar y un énfasis por la lectura jamás pensados hasta el lanzamiento de las novelas, convirtiendo de esta forma su propio héroe a la autora, en una persona alabada y reconocida por su labor (aunque en un principio ella pensase la novela como un relato para adultos). No solo eso, sino que aprovechó el tirón mediático para publicar dos libros relacionados con la heptalogía a beneficio de Comic Relief (fundación británica benéfica en defensa de los niños necesitados). Joanne trataba de compensar, en cierto modo, la nueva batalla de su héroe, la batalla contra su propia imagen. Las adaptaciones a la gran pantalla se convirtieron en un éxito sin precedentes, y ello propició que la Warner amasara una fortuna de dinero muy elevada (solamente con el estreno de la primera película, se generó un nuevo récord de 3,762 salas de cine en los Estados Unidos. En su primer fin de semana, alcanzó los US $90 millones en América y las £16 millones en el Reino Unido, marcando nuevos récords en ambos países; siendo el éxito ascendente con el estreno de los siguientes films.
Como ya comentamos anteriormente era muy destacable el fanatismo que consiguieron los libros. En respuesta a la ansiedad de los fanáticos, las librerías de todo el mundo comenzaron a organizar eventos que coincidían con el lanzamiento de los libros, empezando con la publicación del cuarto libro. Estos eventos, que incluían generalmente juegos, actuaciones y pintadas en la cara, lograron y siguen logrando una gran popularidad entre los fanáticos y son increíblemente eficaces en su cometido de atraer compradores, hecho que se pone de manifiesto con la venta en el primer día de publicación. Desde los 3.8 millones de ejemplares en la tirada inicial de El Cáliz de Fuego, cifra récord por si misma y la posterior venta de 3 millones de copias vendidas en el primer fin de semana de ventas de Harry Potter y el cáliz de fuego (únicamente en el Reino Unido), se rompieron todos los récords de ventas de libros, pero ese número fue ascendiendo conforme se iban publicando los libros posteriores, llegando a alcanzar el último libro de la saga 12 millones de ejemplares en la tirada inicial. A partir del cuarto libro se organizaron encuentros entre los fans a la medianoche para celebrar el lanzamiento de un libro más de Harry Potter disfrazándose de algún personaje que apareciese en la heptalogía (desde Harry hasta Ollivander). En España no era tanta la expectación, pero si se formaban grandes colas en las principales librerías especializadas y cada una de ellas ofrecía un reclamo por reservar los libros allí. Finalmente, a la hora acordada por la editorial española que compró los derechos de Harry Potter (salamandra) se levantaban una especie de mantas con las cuales habían sido envueltos los libros y la locura se desataba entre los allí presentes. Joanne asistió a una librería británica el día del lanzamiento del último libro, y unos pocos afortunados tuvieron la ocasión de escuchar como Jo les relataba el inicio de dicho libro y posteriormente les firmaba su ejemplar.
Ni siquiera un producto como este pudo quedarse fuera del juego mediático y económico al que, hoy en día, acaban expuestos prácticamente todos los productos. El éxito de las novelas es incuestionable, pero la imagen de estas se va viendo empañada al mediatizarse al producto y adaptarse a otros soportes, especialmente al soporte cinematográfico. Se corre el riesgo de que la gente pierda la imaginación y al releer los libros ya no se imagine a los personajes tal y como lo hizo en una primera lectura. A pesar de los intentos de la autora por detener este avance como producto de su héroe, este ha acabado siendo una copia más, un producto de las grandes empresas, que han ido moldeándolo y convirtiéndolo en el icono mundial que hoy es. Más adelante hablaremos de cifras concretas y de la renovación del producto, ya que, a pesar de que los siete libros han sido ya publicados, y que mañana (19 de julio) se estrenará mundialmente la primera parte de la última película (estando prevista la segunda parte para julio del 2011), esto no ha terminado, ni mucho menos; tendremos Harry Potter durante mucho tiempo (para desgracia de muchos y gozo de otros; como es mi caso).
Cuando la obra de un escritor se convierte en un auténtico punto de encuentro entre millones de personas de las más diversas etnias, culturas y religiones, podemos afirmar sin temor a equivocarnos que estamos ante un fenómeno que, por su hondo calado social y dimensión universal, nos obliga a valorarlo desde una perspectiva diferente.
Así como el Gernika de Picasso o la torre Eiffel, por poner sólo dos ejemplos, superan los espacios de la pintura y de la ingeniería, respectivamente, la serie de libros de Harry Potter ha trascendido su ámbito natural, en este caso la literatura, y ha causado un extraordinario impacto en todos los países donde se ha publicado, estimulando el deseo de leer en millones de niños de todo el mundo y transmitiendo unos valores de integridad, lealtad y humanidad que sin duda contribuirán a hacer de nuestro planeta un lugar más solidario.
J.K. Rowling es autora de un fenómeno editorial y sociológico que crece con cada nuevo volumen y que tiene que ver tanto con la imaginación como con las matemáticas. Rowling ha creado un mundo que ha hechizado a pequeños y mayores y ha conseguido el más difícil todavía: que los niños quieran leer. Este prodigio de valor incalculable es, por una vez, cuantificable. Pero qué mejor forma de entender la lógica de este fenómeno que mueve multitudes en todo el mundo, que analizar un poco sus números; éstas son algunas de las asombrosas cifras que miden el éxito de Harry:
-Desde el lanzamiento de la primera novela Harry Potter y la piedra filosofal en 1997, la serie logró una inmensa popularidad, críticas favorables y éxito comercial alrededor del mundo. Para diciembre de 2007, se habían vendido más de 400 millones de copias de los siete libros. Estos más de 400 millones de libros vendidos desde la aparición del primer volumen de la serie, Harry Potter y la piedra filosofal (1997), han batido un récord en la industria editorial.
-A 400 millones de euros asciende la fortuna que posee Rowling, según los cálculos que circulan. Es la novena mujer más rica de Gran Bretaña, por delante de la reina de Inglaterra, y ocupa el puesto 122 de las personas más adineradas de su país. Pero hay más, gracias al aporte de las películas y el éxito de las novelas, la marca Harry Potter es una de las más exitosas del mundo, con un valor de 15.000 millones de dólares colocando a Jo como la primera escritora de la historia en alcanzar 1.000 millones de dólares en concepto de ganancias gracias a su trabajo. En el año 2005, fue la novena persona con el ingreso anual más alto del mundo.
-Más de 200 países han publicado las aventuras de Harry Potter.
-A 65 lenguas han sido traducidos los libros de Harry. Entre ellas se incluyen el latín (Harrius Potter et Philosophi Lapis; la versión latina de las aventuras del aprendiz de mago, obra de Peter Needham, muestra que el latín es una lengua muerta con mucha vida), el griego antiguo, el macedonio, el zulú, el gujarati y el bengalí.
-La publicación, en julio de 2007, de Harry Potter and the Deathly Hallows, probablemente uno de los libros más esperados de la historia moderna de la edición, volvió a batir numerosos récords, entre ellos el del libro que más rápido se ha vendido. En las primeras 24 horas se vendieron 8,3 millones de ejemplares en Estados Unidos, 2,6 millones en Inglaterra y 398.271 ejemplares en Alemania (de la edición en inglés). En Francia, cuando se publicó la edición traducida al francés, se vendieron 1,15 millones de ejemplares en las primeras 48 horas. La librería virtual Amazon.com recibió un millón de pedidos antes de la salida del libro; y la tirada inicial de la editorial estadounidense Scholastic fue de 12 millones de ejemplares, superando el récord anterior (su edición de Harry Potter y el misterio del príncipe) en más de un millón de ejemplares.
-Las películas son producidas por la empresa Warner Brothers que se asoció con la productora de David Heyman para trasponer las novelas a la pantalla grande. La compañía estrenó la primera película Harry Potter y la piedra filosofal a finales del año 2001. Desde entonces y tras el estreno de seis de las ocho películas, las ganancias de los largometrajes estrenados convierten a la serie en la franquicia cinematográfica con mayores ingresos de todos los tiempos ya que las cifras superan los 5.410 millones de dólares a nivel mundial. A su vez, algunas de las películas han roto diversos récords de recaudación en el día de estreno.
Desde el lanzamiento del primer libro la serie logró una inmensa popularidad, críticas favorables y éxito comercial alrededor del mundo, pero no fue fácil controlar la crítica mediática, ya que a partir de la publicación del quinto libro se produjeron varias acusaciones en torno al argumento de la trama, el cual no era tan fluido como en novelas anteriores, y se alegaba una cierta improvisación por parte de la autora. Estas alegaciones venían sustentadas por las inconcluencias en cuanto a declaraciones de Jo en los medios de comunicación y lo que más tarde escribía, y sobretodo a la modificación del último capítulo del último libro de la heptalogía, que supuestamente escribió antes de publicar Harry Potter y la piedra filosofal. A pesar de ello, el control de la crítica mediática se realizó mediante una puesta en escena inmejorable, y sobretodo mediante la oferta de aquello que el consumidor está demandando. El último libro de Harry Potter se desmarca un poco de la tónica habitual de los libros de la heptalogía, ya que la trama no transcurre en Hogwarts; se aleja la serie de esa monotonía ya criticada por autores tan influyentes como Stephen King.
Dicha crítica mediática no afectó únicamente a la estructura de las novelas, sino que llegó incluso al terreno de lo moral. Los libros fueron objeto de numerosos procedimientos legales, los cuales varían desde quejas de grupos religiosos estadounidenses que proclaman que la magia en los libros promueve la brujería entre los niños, hasta conflictos sobre los derechos de autor o infracciones de marcas registradas.
Por otro lado, algunos grupos criticaron a los libros por promover distintas agendas políticas, mientras que ciertos religiosos declararon que los libros promueven la brujería y por tanto no son aptos para niños. En 2003, Joseph Ratzinger, el actual Papa Benedicto XVI, declaró antes de asumir como Sumo Pontífice que los libros «seducen a los jóvenes lectores de manera subliminal y distorsionan la cristiandad en el alma antes de que ésta pueda desarrollarse».Por último, las declaraciones de Rowling que señalan a Dumbledore como homosexual han aumentado las controversias políticas que rodean la serie.
El control de esa crítica mediática se tradujo en los siguientes aspectos:
-La introducción, en el año 2003 de la palabra “muggle” en el Oxford English Dictionary. La palabra muggle se extendió más allá de sus orígenes (no mago), siendo usada por muchas personas para indicar a aquel que le falta alguna habilidad.
-El New York Times publicó, en el año 2000, una lista futurista de los que serían probablemente los libros más vendidos de 2020. El primer puesto lo ocupaba Harry Potter and the Initial Public Offering, en el que Harry, en paro, utilizaba sus poderes mágicos para conseguir información secreta sobre la empresa que lo había despedido
- Harry modifica el New York Times. El diario norteamericano publica, por primera vez en su historia, una lista de best-séller dedicada exclusivamente al libro infantil y juvenil. El diario cede a la presión de las grandes editoriales, que contemplan impotentes cómo Harry Potter acapara las listas de ficción de adultos desplazando a Tom Clancy, Patricia Cornwell o John Grisham, entre otros autores.
-Harry vence a Asterix y Obélix en los gustos lectores de los niños y los jóvenes franceses.
-Harry llega a la UNESCO. Del 20 al 22 de noviembre de 2003 numerosos traductores de las aventuras de Harry Potter (eslovenos, croatas, daneses, tailandeses, noruegos, rusos, africanos...) se reunieron en la UNESCO para hablar de su trabajo.
-Harry contra Harry. La fama de Harry es tal que su nombre se ha convertido en un objeto muy codiciado y, a menudo, usurpado. Un mago de Ucrania cambió su nombre por el de Harry Potter. De momento, y bajo la estricta vigilancia del agente literario de J.K. Rowling, no lo ha utilizado comercialmente. En China se han llegado a publicar los volúmenes seis y siete de las aventuras de Harry cuando la propia autora ni siquiera había empezado a escribirlos.
-Harry en King’s Cross. Los empleados de la estación de tren londinense colocan un cartel del andén nueve y tres cuartos para que los fans de Harry puedan fotografiarse junto a la señal del andén de donde parte el expreso de Hogwarts.
-Harry fascina al New York Times .El diario publica el primer crucigrama sobre el niño mago más famoso del mundo.
Las estrategias que adoptaron los editores para hacer frente a la competencia de mercado fueron claras y concisas; seguir en la misma línea que hasta entonces había resultado un éxito. Los libros de Harry Potter se lanzaban en fechas clave; haciéndolas coincidir a ser posible con festividades y con el lanzamiento de otros libros que rivalizaran directamente en número de ventas con la serie. En cuanto a las películas, siempre son estrenadas en navidad o en verano, ya que la gente tiene más tiempo para ir al cine y son épocas en las cuales el público añadido que se quiere conseguir es el de las familias; mejor vender 4 entradas que una solo. Todo lo anteriormente comentado sustentado sobre una campaña de marketing en la cual los publicistas van filtrando información a los seguidores de los libros/películas para que se genere en ellos la necesidad de saber más acerca de ese producto.
Harry Potter cuenta en Internet con dos páginas oficiales, con el nombre de la autora y de su protagonista respectivamente; pero la presencia de Harry en la red es mucho más amplia.
En los últimos años, sus lectores han creado diferentes sitios, donde lo recrean en dibujos y se aventuran a inventar historias sobre su pasado, su futuro y sus relaciones sentimentales. Este nuevo fenómeno, al que se ha denominado fan fiction, afecta a todo tipo de héroes, desde los personajes de Dickens hasta Luke Skywalker, en La guerra de las galaxias. Entre los sitios creados por los seguidores de Harry destaca Sugar Quills, donde se recogen más de 1.300 relatos, así como unos 600 dibujos de los protagonistas de la serie, enviados por más de 500 escritores y artistas. Sin olvidar Fan Fiction.net, con más de 77.000 entradas dedicadas al joven aprendiz de mago. En América latina y España, una de las páginas en torno a la cual se reúnen el mayor número de fans de Harry Potter es harrylatino. Esta página web ha llega incluso a realizar campus bajo el nombre “Campus Harry Potter”, con un número de plazas limitadas. En este campus se podía elegir la casa a la que se quería pertenecer (véase; Gryffindor, Hufflepuff, Ravenclaw o Slytherin) y se emulaba la lucha por la copa de la casa mediante la obtención de puntos de las casas por superar unas pruebas fijadas de antemano. La digitalización del joven mago no ha llegado únicamente a sitios web determinados, sino que se ha ido expandiendo hasta llegar a conectarse las redes sociales más influyentes del momento (hay cientos de páginas en Factbook y en Tuenti que hacen referencia a Harry Potter, e incluso club de fans del mago dentro de la propia red social).
Harry Potter es un gran fenómeno de mercado que no se detiene. Ya no queda mucho que decir; la “pottermanía” está instalada en las pantallas y tras meses de marketing llegó el estreno de la primera parte del final de la heptalogía; del último libro, Harry Potter and the deathly hallows. La división de la película en dos partes podría justificarse en principio por la gran demanda que ha venido sucediéndose por parte de los fans durante los últimos años, en relación a que las películas deberían dividirse en dos partes de unas dos horas para no perder el hilo argumental; algo que suele ocurrir en la mayoría de las adaptaciones literarias cinematográficas. Sin embargo, esa no es la razón por la cual se decide dividir la película en dos partes, sino que esta división va orientada hacia la no muerte o en este caso, renovación del producto. Se le ofrece al público fiel a la saga aquello que estaban deseando desde hacía tiempo, enmarcándolo de forma que parezca que la iniciativa va orientada a favor de los espectadores, cuando está claramente orientada al enriquecimiento de la propia empresa distribuidora, en este caso la Warner Brothers.
El 20 de Septiembre se cumplieron 228 semanas de Harry Potter en la lista de best seller del New York Times y parece que el fenómeno Harry Potter no conoce la muerte, así como si la conocerán muchos de sus personajes en el libro que culmina la heptalogía. A la recién estrenada primera parte de la última novela, deberemos añadir la segunda parte de la mencionada película así como el recién estrenado parque de atracciones de Harry Potter en Florida, en Junio de 2010 (con no mucho entusiasmo por parte de Jo, que siempre quiso mantenerse al margen del mundo de la industria cultural). Ese no será el final del túnel, ni mucho menos. En mi opinión se lanzaran al mercado estuches con los 7 libros de la heptalogía, añadiendo contenidos no publicados o modificando las portadas para implantar en los fieles seguidores la semilla del consumismo. Lo mismo se hará con las películas; un estuche con las siete (bueno, ocho) películas, cuyo objeto de deseo de la adquisición serán los extras y el estuche que las contenga; además de algún aditivo extra que potencie la compra. Además, la autora anunció en una entrevista que «probablemente» escribirá una enciclopedia del mundo de Harry Potter, la cual incluiría datos descartados de la historia, así como también información a lo ocurrido después de reliquias de la Muerte, como detalles acerca del futuro de los personajes.
Jo no puede ser tratada como un producto cultural, pero si tenemos que hablar de su “muerte” o renovación como escritora únicamente podemos decir que escribirá una novela no relacionada con el mundo de su héroe firmando con un pseudónimo. En otras palabras: ella misma probará si puede escribir algo que no sea Harry Potter y que al público le guste.
A pesar de la posterior “mercantilización” de las novelas de Harry Potter; que la palabra escrita se erija en instrumento de comunicación y nexo de unión entre cientos de millones de seres humanos en una sociedad anestesiada por la cultura de la imagen y ahogada por un torrente de información efímera debería ser motivo de regocijo y esperanza entre todos los que creen que los libros y la lectura, por su carácter sosegado y permanente, son elementos esenciales para salvaguardar la civilización occidental y fomentar el progreso de los pueblos. Los libros de Harry Potter seguirán siendo imprescindibles durante muchos años y se convertirán en un producto cultural atemporal.
Cuando Jo tenía 9 años la familia se mudó a un pueblo cercano a Chepstow, que colindaba con el bosque de Dean. Allí encontró un lugar donde volcar su gran capacidad imaginativa y donde empezó a imaginar criaturas mágicas (de ahí la importancia de los bosques en toda la saga; véase el bosque prohibido). A la mayoría de la gente no le suelen atraer los bosques, son lugares lúgubres, pero ella se sintió cómoda en ese bosque desde un principio porque, tanto para ella, como para su hermana Didi, era un lugar de refugio en el cual podían olvidarse de sus problemas. Otro aspecto que inspiró su obra fue un cementerio que había cerca de su casa, de ahí su estilo de escritura basado en la muerte (a pesar de que mucha gente tilde a la saga de infantil).
Joanne y Didi ganaban algo de dinero extra ayudando en la limpieza de la iglesia St. Luke a la edad de 12 y 10 años (cobraban una libra por cada día, una miseria). Rowling asistía regularmente a esta Iglesia y es algo que se vería también reflejado en un futuro en su escritura, sobretodo en el hecho de la vida más allá de la muerte que se enuncia en la Biblia. Todos sus principios religiosos le fueron puestos a prueba cuando a su madre se le diagnosticó esclerosis múltiple en el año 1980 (decidió ir al médico tras 3 o 4 años de dolores continuos). Joanne tenía solamente 15 años. Estuvo un año en pruebas, pero en aquella época, por desgracia, no había tratamiento. Esta situación se tradujo en un duro golpe sentimental para las dos hermanas ya que no se llevaban bien con su padre (Jo reflejará esto en Harry Potter idealizando las figuras paternas, ya que ella no tuvo un buen ejemplo a seguir).
La pérdida, tanto de su figura materna (a causa de su enfermedad) como de su figura paterna (debido al miedo que éste le inspiraba) serían dos de los pilares sobre los que más adelante se asentaría su estilo narrativo (especialmente en la saga del “pequeño” mago). La ya mencionada muerte de su madre, cuando ésta tenía veinte años de edad no haría más que seguir influyendo en su escritura. Los siete libros que posteriormente se publicarán se basan sobretodo en las pérdidas y en la ausencia de una infancia, algo que, tanto Rowling como Harry (“Espejo de Oesed”; Harry Potter y la piedra filosofal) intentan recuperar.
Joanne comenzó a plasmar sobre un papel estas ideas seis meses antes de la muerte de su madre, y como consecuencia de ello en la trama fueron adquiriendo más importancia las muertes. La aventura de Harry se convertirá en un viaje en el cual deberá vengar la muerte de sus padres a manos de Voldemort (a través de este personaje se plasman las creencias religiosas de Jo. Se representa la propia muerte, aquella que viene y roba vidas). Tras la muerte de su madre, su propio padre se negó a que Joanne viese el cuerpo de su madre, algo de lo que ella se arrepentiría durante toda su vida y que también se vería representado más adelante en sus libros, ya que si ella hubiese visto “la verdad” (el cuerpo de su madre), la pérdida habría sido más fácil de sobrellevar, al igual que fue más fácil de sobrellevarla por el propio Harry cuando supo quien era realmente el asesino de sus padres. Jo no disfrutó de esta verdad y se vio obligada a abandonar su lugar de origen para alejarse de todo aquel entorno.
Viajó a Portugal para enseñar su lengua materna y conoció a su primer marido (Jorge Arantes) con el cual tuvo su primera hija, Jessica. Parecía que Jo había encontrado por fin su estabilidad, su familia feliz con la que había soñado desde que tenía 9 años. Nada más lejos de la realidad. Tras dos años, el matrimonio fracasó y sufrió una depresión clínica (enfermedad la cual se vería posteriormente reflejada por primera vez en Harry Potter y el prisionero de Azkaban a través de los “dementores”).
Volvió a Gran Bretaña con el bebé para iniciar una nueva vida, pero no la vida que habría deseado para una hija. Los problemas económicos continuaban vigentes y las ayudas sociales era lo único que las separaba de la indigencia. En un pequeño piso se puso a escribir Harry Potter y la piedra filosofal pensando que lo peor que le podía pasar era que lo rechazase un editor británico.
No fue uno, sino que fueron doce los editores británicos que rechazaron el manuscrito que Joanne Kathleen Rowling acabó finalmente en 1995. Destino o casualidad, el manuscrito fue aceptado por el treceavo editor, Barry Cunningham.
Inevitablemente, la trágica situación en la cual creció J.K Rowling influyó determinantemente en su escritura. Plasmó en ella todas las desgracias que manchaban su vida y de esta manera consiguió librarse de la oscuridad y volver a ser feliz de nuevo. Nadie es feliz si no puede darle a su hija todo lo que se merece, ser incapaz de remontar el vuelo. No tenía nada que perder (y por lo que veremos más adelante) sí mucho que ganar.
En el año 1996 el manuscrito de Harry Potter y la piedra filosofal fue enviado y posteriormente rechazado (como ya dijimos anteriormente) por las grandes editoriales del Reino Unido del momento (véase Penguin y Harper Collins, las cuales alegaron que era excesivamente largo (320 páginas)). Finalmente, en el año 1997, el manuscrito fue aceptado por Barry Cunningham; editor de la prestigiosa firma británica Bloomsbury. A partir de ese momento se marcaron una serie de objetivos y políticas para hacer de ese producto, (la saga Harry Potter) un producto apetecible para el ya saciado público británico.
Joanne Kathleen Rowling no estableció un target para los lectores potenciales de sus obras; tampoco era su trabajo. Los editores se encargaron de esa tarea y apuntaron a una edad media entre los nueve y los once años a la cual estaría dirigida esta novela. No solo esta novela, sino la saga de siete libros. Se encuadró orientada a que el crecimiento del héroe ficticio (Harry Potter) fuese parejo con el de sus lectores; que estos se sintiesen identificados con aquello que estaban leyendo. La editorial otorgó a la saga el carácter de cuento infantil, pero en su cabeza jamás llegaron a imaginar que ésta se convertiría posteriormente en imprescindible en las librerías británicas (y no británicas) tanto como cualquier cuento infantil de Dickens.
Bloomsbury temió que la novela no tuviese una buena acogida entre los chicos de la edad anteriormente establecida debido al género femenino de la escritora. Cómo acción preventiva ante esta situación, los editores prefirieron darle un toque más neutral al género de Jo (no sin previa aceptación por parte de ésta) plasmando en la portada del libro el nombre por el que la conocen ahora todos sus lectores: J.K Rowling.
A raíz de la popularidad que estaba adquiriendo el libro y de que Jo ganase el British Book Award Children’s Book of the Year (Premio al mejor libro británico para niños del año) por Harry Potter y la piedra filosofal, Scholastic Press (importante editorial norteamericana) compró los derechos de la novela para Estados Unidos por una cifra extremadamente alta para tratarse de un libro para niños, y es que la realidad del extraordinario éxito superó ampliamente todas las expectativas de las editoriales británica y estadounidense que lo habían publicado.
La editorial norteamericana también adoptó una serie de estrategias para la mayor aceptación de la obra entre los lectores. Dudaban que algún niño asociase la palabra “filosofal” con algo mágico y decidieron sustituir el título original; Harry Potter and the Philosopher's Stone, por Harry Potter and the Sorcerer's Stone (Harry Potter y la piedra del hechicero), un título más asociado a la magia por parte del público infantil. Este hecho no será algo aislado y veremos como posteriormente son muchos, quizás demasiados, los cambios que se llevan a cabo en cuanto a títulos se refiere.
Jo pasa a vivir un sueño, la novela de su vida ha sido publicada, y no sólo eso, está teniendo un éxito inesperado. La campaña llevada a cabo por la editorial es muy satisfactoria; estimulan el deseo de leer en millones de niños de todo el mundo, llegando ser ese deseo incluso superior al de jugar a la consola o ver la televisión, algo inconcebible en esa época. Harry Potter cambia el panorama literario infantil de toda una generación y la palabra escrita se alza como un instrumento de comunicación que amenaza con llegar a ser más poderoso que la propia imagen. Joanne no es el producto, y ella nunca ha dado muestras de querer serlo, el gran producto es su obra, en la cual vuelca su pasión: la escritura. Jo es igual que Harry, no quiere la fama, y como veremos más adelante, toda la presión que se generará en torno a ella acabará por afectarle.
La primera publicación de esta saga tuvo un gran éxito debido, en gran parte, a las críticas positivas que recibió por parte de la prensa y que sirvieron para crear una gran base de lectores para la serie y a la estrategia de comercialización del editor de Rowling (sin olvidarnos del boca a boca entre lectores; especialmente niños). Las editoriales implicadas en la difusión de este producto aprovecharon este éxito inicial sacando a la venta con la mayor celeridad posible los siguientes dos libros; no querían que el público perdiese el interés, querían “enganchar” al lector. Con esta estrategia se consiguió que aquellos usuarios que ya habían leído el libro se convirtiesen en usuarios leales, y aquellos que todavía no lo habían leído comenzasen a preguntarse porque no lo habían hecho ya. Debido a este éxito inicial, los tres primeros libros se tradujeron a diversos idiomas, más bien dicho, se vieron en la obligación de traducirlos, ya que la demanda era tal que incluso en los países no angloparlantes estos tres libros copaban los primeros puestos de todos los ranking de ventas (incluso se llegaron a traducir los libros al latín). Se reafirmó el éxito inicial con la publicación del segundo y el tercer libro, dando lugar a un fenómeno literario, al que la prensa denominó “Pottermanía”.
Se estableció una política de actuación diferente ateniéndonos a los dos grupos anteriormente nombrados. Una vez establecido el primer target, se insta a este público infantil a continuar leyendo a través de una sencilla estrategia. Cada libro que se saque tendrá más páginas que el anterior. Este hecho constituye una motivación extra, ya que el lector tendrá que ir creciendo, no solo física, sino mentalmente, y ello conllevará un reto que se querrá superar con éxito; requerirá una mayor concentración y atención en aquellos niños que abordan la lectura de la serie. La saga no llegó únicamente a este target, sino que se extendió de una forma poco esperada entre un público de edad más avanzada (aunque no por parte de Jo, que siempre pensó en Harry Potter como novela para adultos). Para satisfacer a este nuevo target se realizaron portadas para adultos (solamente en algunos países. A España, por ejemplo, nunca llegaron). Los libros eran idénticos en el contenido pero con ilustraciones de cubierta diferentes según sean estos dirigidos a niños o adultos.
Rowling empezó a ser popular en su propio país, a raíz de la publicación de su primer libro, y durante los primeros meses se vio ampliamente superada por la situación (como comentamos en la fase anterior) y era incapaz de escribir; algo que había hecho durante toda su vida y que, como vimos anteriormente, lograba aislarla de todas aquellas partes de su vida que repudiaba. Ella no era el producto; la fama, el dinero y la presión de los medios no hacían sino que bloquear su trabajo. A pesar de todo ello, terminó por adaptarse a la situación y convivir con ello, intentando delegar la fama a su ya no tan joven héroe.
En 1999, Rowling vendió los derechos cinematográficos de los cuatro primeros libros a la compañía Warner Bros por 1.000.000 de libras. A partir de esta compra, Harry Potter dará el salto definitivo a la fama. Posteriormente la empresa Coca-Cola pagó a la Warner Bros 150 millones de dólares por el derecho a asociar el refresco con la magia del joven británico. Dos productos culturales se entrelazaron y ello (como veremos más adelante) no hará más que potenciar y mediatizar en otros soportes el producto cultural tratado.
La publicación de Harry Potter y el cáliz de fuego, en 2000, modificó totalmente el mundo editorial llegando a influir en las listas de libros vendidos de el periódico estadounidense New York Times; teniendo que hacerse una diferenciación entre libros infantiles y no infantiles (ya que los libros de Harry Potter copaban los puestos más altos de la anterior lista unificada). A raíz de la publicación de Harry Potter y el cáliz de fuego se produjo un aumento de las ventas online de los libros, que sumadas a los más de 116 millones de copias vendidas en todo el mundo, en 200 países y 47 idiomas hacen de estas publicaciones un fenómeno editorial rutilante. En respuesta a la ansiedad de los fanáticos, las librerías de todo el mundo comenzaron a organizar eventos que coincidían con el lanzamiento de los libros, empezando con la publicación del cuarto libro. Para su lanzamiento se utilizaron 9000 camiones de FedEx únicamente para entregar los libros. En Estados Unidos, la tirada inicial del libro fue de 3,8 millones de copias.
El cambio fundamental del producto Harry Potter llega a raíz de la compra por parte de la empresa Warner y la posterior compra de Coca-cola de sus derechos. Mientras Rowling se desmarca de la frivolidad del estrellato, la industria de los medios no quiere desperdiciar el auge de Harry Potter en la literatura. Igual que con cualquier personaje de la vida pública contemporánea (políticos, artistas, deportistas, héroes cívicos, criminales notorios) la industria del espectáculo no permitió que este personaje de ficción se desarrollase al margen de ella. Su éxito tenía que ser incorporado y de esa manera mediatizado al circuito industrial del entretenimiento. El producto Harry Potter, como negocio del espectáculo adquirirá dimensiones que multiplicarán su ya muy notable éxito mundial.
El afán por implicar el mundo mágico de Harry Potter con la muy humana (aunque a menudo cruel) economía de mercado ha tenido como consecuencia la fabricación de productos de toda índole en relación a las novelas y películas. El merchandising, impulsado por la compra por parte de la compañía Warner Brothers y la posterior adaptación de las novelas a la gran pantalla (como anteriormente mencionamos) va desde videojuegos (estas adaptaciones han ido evolucionando a la par que la industria de los videojuegos y se han ido introduciendo en todas las nuevas consolas que iban saliendo al mercado. Al igual que fue adaptándose también al avance de las nuevas tecnologías; siendo el HD DVD de Harry Potter y el Cáliz de Fuego, una de las primeras película estar disponible en formato de Alta Definición), figuras de Mattel que representan a los estudiantes de la escuela de magia hasta el castillo para armar de Lego o los audiolibros (a España solo llego el audiolibro de Harry Potter y la piedra filosofal en formato CD). Dichos productos irán siendo introducidos en el mercado coincidiendo con las fechas señaladas en negrita en el calendario de la Warner, y estarán (sin lugar a dudas) entre los juguetes más vendidos esta temporada de fin de año. Ya no importa la calidad o la utilidad del producto, la imagen se sobrepone a todos estos factores haciendo de productos tales como tazas, playeras, sábanas, plumas, juegos electrónicos y de plástico, refrescos y cuadernos aumenten sus ventas de una manera desorbitada. Merece especial mención el tema de los refrescos, ya que comentamos en la fase anterior la compra por parte de Coca-Cola de los derechos de Harry Potter por una suma estimada de 150 millones de dólares. Ello supone el encuentro entre dos de los grandes productos culturales de nuestra época, algo que solo puede traducirse en dos palabras: éxito asegurado.
Pero estas dos empresas no fueron las únicas que tomaron parte en el proceso de conversión del pequeño héroe en el icono mundial que hoy es. En Septiembre de 2005 Apple revela una nueva edición del iPod de Harry Potter, el cual tiene el escudo de Hogwarts grabado en la parte posterior. También se pusieron a la venta los audio-libros de Harry Potter en la tienda online iTunes, siendo la primera vez que estuvieron disponibles como descarga digital.
La defensa de los derechos de ese consorcio sobre la imagen de Potter llevó a sus directivos a exigir la cancelación de los sitios de Internet cuyos dominios web tenían alusiones al mago, ya que la compañía Warner Brothers no había comprado únicamente los derechos cinematográficos, sino que también adquirió los derechos para la creación de la página web oficial de dicho producto. Centenares de niños y jóvenes crearon sus propios sitios en la red de redes para compartir su afición por las aventuras del ya adolescente mago. Todos estos sitios web hubieran quedado suspendidos si sus creadores, la mayoría de ellos menores de edad, no hubieran exigido su derecho a utilizar Internet. El movimiento en defensa de esas páginas se organizó en torno al sitio http://www.potterwar.org.uk hasta que la Warner dio a los internautas simpatizantes de Potter garantías de que no tendrían que eliminar aquellas páginas. La presencia de la pottermanía en Internet era incalculable. Google, el buscador de mayor cobertura en la Internet (otro de los productos que han sido tratado por otro compañero) registra actualmente 270 millones de redes que mencionan el nombre de Harry Potter. La mayoría de éstas seguramente eran páginas de periódicos, revistas o foros de discusión que han ido registrado la fama de este personaje, pero más adelante veremos la cantidad de páginas web creadas exclusivamente para fanáticos de Harry Potter; tales como harry latino.
Sin embargo, los editores aprovecharon este auge de la pottermanía en la red y adoptaron una estrategia de suspense frente a la publicación de los últimos tres libros. Fueron colgando las portadas previamente a las publicaciones de los libros, y ello generó muchas teorías y especulaciones que circularon por todos los foros de Internet y por los propios medios de comunicación, que también se hicieron eco de la noticia (aquí en España, es de los pocos libros que recuerdo que hayan salido en un telediario anunciando su publicación). La gente quería saber que ocurriría en ese libro al ver la portada, y, por tanto, la compra del producto estaba asegurada. Pero ello no solo dio pie a teorías y especulaciones, sino que los más fanáticos pasaron a la “acción” y en junio de 2003 el sitio web de CBBC Newsround informaba que 7.000 copias de La Orden del Fénix fueron robadas antes del lanzamiento, abriendo la controversia acerca de un posible spoiler masivo del argumento. A raíz de este hecho se estrecharon las medidas de seguridad entorno a las publicaciones de los libros posteriores, especialmente con la publicación de Harry Potter y las reliquias de la muerte.
Otra de las estrategias que adoptaron los editores de Jo fue la renovación de la página personal de la autora, introduciendo elementos que motivaran a los lectores fieles y a los lectores potenciales a seguir leyendo la saga. En esta web se fueron introduciendo pistas y respuestas a preguntas de los fans. El nuevo website mostraba muchas características interactivas con nueva información acerca de los libros, los Magos del Mes, secretos ocultos, y mucho más.
Por su parte, Joanne consiguió lidiar con la fama que tanto detestaba y a pesar de ser condecorada con el título de Oficial del Imperio Británico y convertida en la persona que ocupaba el tercer lugar por volumen de ganancias en su país, según un listado de la prestigiosa revista Forbes, trató de mantener contra viento y marea su discreto estilo de vida. Todas las mañanas siguió llevando a su hija al colegio siempre que las giras promocionales de sus novelas se lo permitían (giras de las cuales hablaremos a continuación), y procuró escribir los restantes libros de Harry Potter en otros cafés de Edimburgo, lejos del acoso de los periodistas. Jo permitió que otros soportes tomaran parte del éxito de Harry Potter, como ya hemos comentado, ya que, para ella, el éxito no residió en la evolución del producto Harry Potter hasta su conversión en un icono mundial, sino que el éxito residió en el incremento del hábito lector de los jóvenes (ya no solo británicos, ni estadounidenses…sino de todo el mundo). El éxito residió en que las novelas de Harry Potter se convirtieron en un icono que impulsó una mejora escolar y un énfasis por la lectura jamás pensados hasta el lanzamiento de las novelas, convirtiendo de esta forma su propio héroe a la autora, en una persona alabada y reconocida por su labor (aunque en un principio ella pensase la novela como un relato para adultos). No solo eso, sino que aprovechó el tirón mediático para publicar dos libros relacionados con la heptalogía a beneficio de Comic Relief (fundación británica benéfica en defensa de los niños necesitados). Joanne trataba de compensar, en cierto modo, la nueva batalla de su héroe, la batalla contra su propia imagen. Las adaptaciones a la gran pantalla se convirtieron en un éxito sin precedentes, y ello propició que la Warner amasara una fortuna de dinero muy elevada (solamente con el estreno de la primera película, se generó un nuevo récord de 3,762 salas de cine en los Estados Unidos. En su primer fin de semana, alcanzó los US $90 millones en América y las £16 millones en el Reino Unido, marcando nuevos récords en ambos países; siendo el éxito ascendente con el estreno de los siguientes films.
Como ya comentamos anteriormente era muy destacable el fanatismo que consiguieron los libros. En respuesta a la ansiedad de los fanáticos, las librerías de todo el mundo comenzaron a organizar eventos que coincidían con el lanzamiento de los libros, empezando con la publicación del cuarto libro. Estos eventos, que incluían generalmente juegos, actuaciones y pintadas en la cara, lograron y siguen logrando una gran popularidad entre los fanáticos y son increíblemente eficaces en su cometido de atraer compradores, hecho que se pone de manifiesto con la venta en el primer día de publicación. Desde los 3.8 millones de ejemplares en la tirada inicial de El Cáliz de Fuego, cifra récord por si misma y la posterior venta de 3 millones de copias vendidas en el primer fin de semana de ventas de Harry Potter y el cáliz de fuego (únicamente en el Reino Unido), se rompieron todos los récords de ventas de libros, pero ese número fue ascendiendo conforme se iban publicando los libros posteriores, llegando a alcanzar el último libro de la saga 12 millones de ejemplares en la tirada inicial. A partir del cuarto libro se organizaron encuentros entre los fans a la medianoche para celebrar el lanzamiento de un libro más de Harry Potter disfrazándose de algún personaje que apareciese en la heptalogía (desde Harry hasta Ollivander). En España no era tanta la expectación, pero si se formaban grandes colas en las principales librerías especializadas y cada una de ellas ofrecía un reclamo por reservar los libros allí. Finalmente, a la hora acordada por la editorial española que compró los derechos de Harry Potter (salamandra) se levantaban una especie de mantas con las cuales habían sido envueltos los libros y la locura se desataba entre los allí presentes. Joanne asistió a una librería británica el día del lanzamiento del último libro, y unos pocos afortunados tuvieron la ocasión de escuchar como Jo les relataba el inicio de dicho libro y posteriormente les firmaba su ejemplar.
Ni siquiera un producto como este pudo quedarse fuera del juego mediático y económico al que, hoy en día, acaban expuestos prácticamente todos los productos. El éxito de las novelas es incuestionable, pero la imagen de estas se va viendo empañada al mediatizarse al producto y adaptarse a otros soportes, especialmente al soporte cinematográfico. Se corre el riesgo de que la gente pierda la imaginación y al releer los libros ya no se imagine a los personajes tal y como lo hizo en una primera lectura. A pesar de los intentos de la autora por detener este avance como producto de su héroe, este ha acabado siendo una copia más, un producto de las grandes empresas, que han ido moldeándolo y convirtiéndolo en el icono mundial que hoy es. Más adelante hablaremos de cifras concretas y de la renovación del producto, ya que, a pesar de que los siete libros han sido ya publicados, y que mañana (19 de julio) se estrenará mundialmente la primera parte de la última película (estando prevista la segunda parte para julio del 2011), esto no ha terminado, ni mucho menos; tendremos Harry Potter durante mucho tiempo (para desgracia de muchos y gozo de otros; como es mi caso).
Cuando la obra de un escritor se convierte en un auténtico punto de encuentro entre millones de personas de las más diversas etnias, culturas y religiones, podemos afirmar sin temor a equivocarnos que estamos ante un fenómeno que, por su hondo calado social y dimensión universal, nos obliga a valorarlo desde una perspectiva diferente.
Así como el Gernika de Picasso o la torre Eiffel, por poner sólo dos ejemplos, superan los espacios de la pintura y de la ingeniería, respectivamente, la serie de libros de Harry Potter ha trascendido su ámbito natural, en este caso la literatura, y ha causado un extraordinario impacto en todos los países donde se ha publicado, estimulando el deseo de leer en millones de niños de todo el mundo y transmitiendo unos valores de integridad, lealtad y humanidad que sin duda contribuirán a hacer de nuestro planeta un lugar más solidario.
J.K. Rowling es autora de un fenómeno editorial y sociológico que crece con cada nuevo volumen y que tiene que ver tanto con la imaginación como con las matemáticas. Rowling ha creado un mundo que ha hechizado a pequeños y mayores y ha conseguido el más difícil todavía: que los niños quieran leer. Este prodigio de valor incalculable es, por una vez, cuantificable. Pero qué mejor forma de entender la lógica de este fenómeno que mueve multitudes en todo el mundo, que analizar un poco sus números; éstas son algunas de las asombrosas cifras que miden el éxito de Harry:
-Desde el lanzamiento de la primera novela Harry Potter y la piedra filosofal en 1997, la serie logró una inmensa popularidad, críticas favorables y éxito comercial alrededor del mundo. Para diciembre de 2007, se habían vendido más de 400 millones de copias de los siete libros. Estos más de 400 millones de libros vendidos desde la aparición del primer volumen de la serie, Harry Potter y la piedra filosofal (1997), han batido un récord en la industria editorial.
-A 400 millones de euros asciende la fortuna que posee Rowling, según los cálculos que circulan. Es la novena mujer más rica de Gran Bretaña, por delante de la reina de Inglaterra, y ocupa el puesto 122 de las personas más adineradas de su país. Pero hay más, gracias al aporte de las películas y el éxito de las novelas, la marca Harry Potter es una de las más exitosas del mundo, con un valor de 15.000 millones de dólares colocando a Jo como la primera escritora de la historia en alcanzar 1.000 millones de dólares en concepto de ganancias gracias a su trabajo. En el año 2005, fue la novena persona con el ingreso anual más alto del mundo.
-Más de 200 países han publicado las aventuras de Harry Potter.
-A 65 lenguas han sido traducidos los libros de Harry. Entre ellas se incluyen el latín (Harrius Potter et Philosophi Lapis; la versión latina de las aventuras del aprendiz de mago, obra de Peter Needham, muestra que el latín es una lengua muerta con mucha vida), el griego antiguo, el macedonio, el zulú, el gujarati y el bengalí.
-La publicación, en julio de 2007, de Harry Potter and the Deathly Hallows, probablemente uno de los libros más esperados de la historia moderna de la edición, volvió a batir numerosos récords, entre ellos el del libro que más rápido se ha vendido. En las primeras 24 horas se vendieron 8,3 millones de ejemplares en Estados Unidos, 2,6 millones en Inglaterra y 398.271 ejemplares en Alemania (de la edición en inglés). En Francia, cuando se publicó la edición traducida al francés, se vendieron 1,15 millones de ejemplares en las primeras 48 horas. La librería virtual Amazon.com recibió un millón de pedidos antes de la salida del libro; y la tirada inicial de la editorial estadounidense Scholastic fue de 12 millones de ejemplares, superando el récord anterior (su edición de Harry Potter y el misterio del príncipe) en más de un millón de ejemplares.
-Las películas son producidas por la empresa Warner Brothers que se asoció con la productora de David Heyman para trasponer las novelas a la pantalla grande. La compañía estrenó la primera película Harry Potter y la piedra filosofal a finales del año 2001. Desde entonces y tras el estreno de seis de las ocho películas, las ganancias de los largometrajes estrenados convierten a la serie en la franquicia cinematográfica con mayores ingresos de todos los tiempos ya que las cifras superan los 5.410 millones de dólares a nivel mundial. A su vez, algunas de las películas han roto diversos récords de recaudación en el día de estreno.
Desde el lanzamiento del primer libro la serie logró una inmensa popularidad, críticas favorables y éxito comercial alrededor del mundo, pero no fue fácil controlar la crítica mediática, ya que a partir de la publicación del quinto libro se produjeron varias acusaciones en torno al argumento de la trama, el cual no era tan fluido como en novelas anteriores, y se alegaba una cierta improvisación por parte de la autora. Estas alegaciones venían sustentadas por las inconcluencias en cuanto a declaraciones de Jo en los medios de comunicación y lo que más tarde escribía, y sobretodo a la modificación del último capítulo del último libro de la heptalogía, que supuestamente escribió antes de publicar Harry Potter y la piedra filosofal. A pesar de ello, el control de la crítica mediática se realizó mediante una puesta en escena inmejorable, y sobretodo mediante la oferta de aquello que el consumidor está demandando. El último libro de Harry Potter se desmarca un poco de la tónica habitual de los libros de la heptalogía, ya que la trama no transcurre en Hogwarts; se aleja la serie de esa monotonía ya criticada por autores tan influyentes como Stephen King.
Dicha crítica mediática no afectó únicamente a la estructura de las novelas, sino que llegó incluso al terreno de lo moral. Los libros fueron objeto de numerosos procedimientos legales, los cuales varían desde quejas de grupos religiosos estadounidenses que proclaman que la magia en los libros promueve la brujería entre los niños, hasta conflictos sobre los derechos de autor o infracciones de marcas registradas.
Por otro lado, algunos grupos criticaron a los libros por promover distintas agendas políticas, mientras que ciertos religiosos declararon que los libros promueven la brujería y por tanto no son aptos para niños. En 2003, Joseph Ratzinger, el actual Papa Benedicto XVI, declaró antes de asumir como Sumo Pontífice que los libros «seducen a los jóvenes lectores de manera subliminal y distorsionan la cristiandad en el alma antes de que ésta pueda desarrollarse».Por último, las declaraciones de Rowling que señalan a Dumbledore como homosexual han aumentado las controversias políticas que rodean la serie.
El control de esa crítica mediática se tradujo en los siguientes aspectos:
-La introducción, en el año 2003 de la palabra “muggle” en el Oxford English Dictionary. La palabra muggle se extendió más allá de sus orígenes (no mago), siendo usada por muchas personas para indicar a aquel que le falta alguna habilidad.
-El New York Times publicó, en el año 2000, una lista futurista de los que serían probablemente los libros más vendidos de 2020. El primer puesto lo ocupaba Harry Potter and the Initial Public Offering, en el que Harry, en paro, utilizaba sus poderes mágicos para conseguir información secreta sobre la empresa que lo había despedido
- Harry modifica el New York Times. El diario norteamericano publica, por primera vez en su historia, una lista de best-séller dedicada exclusivamente al libro infantil y juvenil. El diario cede a la presión de las grandes editoriales, que contemplan impotentes cómo Harry Potter acapara las listas de ficción de adultos desplazando a Tom Clancy, Patricia Cornwell o John Grisham, entre otros autores.
-Harry vence a Asterix y Obélix en los gustos lectores de los niños y los jóvenes franceses.
-Harry llega a la UNESCO. Del 20 al 22 de noviembre de 2003 numerosos traductores de las aventuras de Harry Potter (eslovenos, croatas, daneses, tailandeses, noruegos, rusos, africanos...) se reunieron en la UNESCO para hablar de su trabajo.
-Harry contra Harry. La fama de Harry es tal que su nombre se ha convertido en un objeto muy codiciado y, a menudo, usurpado. Un mago de Ucrania cambió su nombre por el de Harry Potter. De momento, y bajo la estricta vigilancia del agente literario de J.K. Rowling, no lo ha utilizado comercialmente. En China se han llegado a publicar los volúmenes seis y siete de las aventuras de Harry cuando la propia autora ni siquiera había empezado a escribirlos.
-Harry en King’s Cross. Los empleados de la estación de tren londinense colocan un cartel del andén nueve y tres cuartos para que los fans de Harry puedan fotografiarse junto a la señal del andén de donde parte el expreso de Hogwarts.
-Harry fascina al New York Times .El diario publica el primer crucigrama sobre el niño mago más famoso del mundo.
Las estrategias que adoptaron los editores para hacer frente a la competencia de mercado fueron claras y concisas; seguir en la misma línea que hasta entonces había resultado un éxito. Los libros de Harry Potter se lanzaban en fechas clave; haciéndolas coincidir a ser posible con festividades y con el lanzamiento de otros libros que rivalizaran directamente en número de ventas con la serie. En cuanto a las películas, siempre son estrenadas en navidad o en verano, ya que la gente tiene más tiempo para ir al cine y son épocas en las cuales el público añadido que se quiere conseguir es el de las familias; mejor vender 4 entradas que una solo. Todo lo anteriormente comentado sustentado sobre una campaña de marketing en la cual los publicistas van filtrando información a los seguidores de los libros/películas para que se genere en ellos la necesidad de saber más acerca de ese producto.
Harry Potter cuenta en Internet con dos páginas oficiales, con el nombre de la autora y de su protagonista respectivamente; pero la presencia de Harry en la red es mucho más amplia.
En los últimos años, sus lectores han creado diferentes sitios, donde lo recrean en dibujos y se aventuran a inventar historias sobre su pasado, su futuro y sus relaciones sentimentales. Este nuevo fenómeno, al que se ha denominado fan fiction, afecta a todo tipo de héroes, desde los personajes de Dickens hasta Luke Skywalker, en La guerra de las galaxias. Entre los sitios creados por los seguidores de Harry destaca Sugar Quills, donde se recogen más de 1.300 relatos, así como unos 600 dibujos de los protagonistas de la serie, enviados por más de 500 escritores y artistas. Sin olvidar Fan Fiction.net, con más de 77.000 entradas dedicadas al joven aprendiz de mago. En América latina y España, una de las páginas en torno a la cual se reúnen el mayor número de fans de Harry Potter es harrylatino. Esta página web ha llega incluso a realizar campus bajo el nombre “Campus Harry Potter”, con un número de plazas limitadas. En este campus se podía elegir la casa a la que se quería pertenecer (véase; Gryffindor, Hufflepuff, Ravenclaw o Slytherin) y se emulaba la lucha por la copa de la casa mediante la obtención de puntos de las casas por superar unas pruebas fijadas de antemano. La digitalización del joven mago no ha llegado únicamente a sitios web determinados, sino que se ha ido expandiendo hasta llegar a conectarse las redes sociales más influyentes del momento (hay cientos de páginas en Factbook y en Tuenti que hacen referencia a Harry Potter, e incluso club de fans del mago dentro de la propia red social).
Harry Potter es un gran fenómeno de mercado que no se detiene. Ya no queda mucho que decir; la “pottermanía” está instalada en las pantallas y tras meses de marketing llegó el estreno de la primera parte del final de la heptalogía; del último libro, Harry Potter and the deathly hallows. La división de la película en dos partes podría justificarse en principio por la gran demanda que ha venido sucediéndose por parte de los fans durante los últimos años, en relación a que las películas deberían dividirse en dos partes de unas dos horas para no perder el hilo argumental; algo que suele ocurrir en la mayoría de las adaptaciones literarias cinematográficas. Sin embargo, esa no es la razón por la cual se decide dividir la película en dos partes, sino que esta división va orientada hacia la no muerte o en este caso, renovación del producto. Se le ofrece al público fiel a la saga aquello que estaban deseando desde hacía tiempo, enmarcándolo de forma que parezca que la iniciativa va orientada a favor de los espectadores, cuando está claramente orientada al enriquecimiento de la propia empresa distribuidora, en este caso la Warner Brothers.
El 20 de Septiembre se cumplieron 228 semanas de Harry Potter en la lista de best seller del New York Times y parece que el fenómeno Harry Potter no conoce la muerte, así como si la conocerán muchos de sus personajes en el libro que culmina la heptalogía. A la recién estrenada primera parte de la última novela, deberemos añadir la segunda parte de la mencionada película así como el recién estrenado parque de atracciones de Harry Potter en Florida, en Junio de 2010 (con no mucho entusiasmo por parte de Jo, que siempre quiso mantenerse al margen del mundo de la industria cultural). Ese no será el final del túnel, ni mucho menos. En mi opinión se lanzaran al mercado estuches con los 7 libros de la heptalogía, añadiendo contenidos no publicados o modificando las portadas para implantar en los fieles seguidores la semilla del consumismo. Lo mismo se hará con las películas; un estuche con las siete (bueno, ocho) películas, cuyo objeto de deseo de la adquisición serán los extras y el estuche que las contenga; además de algún aditivo extra que potencie la compra. Además, la autora anunció en una entrevista que «probablemente» escribirá una enciclopedia del mundo de Harry Potter, la cual incluiría datos descartados de la historia, así como también información a lo ocurrido después de reliquias de la Muerte, como detalles acerca del futuro de los personajes.
Jo no puede ser tratada como un producto cultural, pero si tenemos que hablar de su “muerte” o renovación como escritora únicamente podemos decir que escribirá una novela no relacionada con el mundo de su héroe firmando con un pseudónimo. En otras palabras: ella misma probará si puede escribir algo que no sea Harry Potter y que al público le guste.
A pesar de la posterior “mercantilización” de las novelas de Harry Potter; que la palabra escrita se erija en instrumento de comunicación y nexo de unión entre cientos de millones de seres humanos en una sociedad anestesiada por la cultura de la imagen y ahogada por un torrente de información efímera debería ser motivo de regocijo y esperanza entre todos los que creen que los libros y la lectura, por su carácter sosegado y permanente, son elementos esenciales para salvaguardar la civilización occidental y fomentar el progreso de los pueblos. Los libros de Harry Potter seguirán siendo imprescindibles durante muchos años y se convertirán en un producto cultural atemporal.
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